Con las metodologías activas, el profesorado tiene la oportunidad de ‘personalizar’ el aprendizaje en el aula e involucrar de forma directa al alumnado. En unas, el estudiante alcanza los objetivos académicos mediante la cooperación con el resto del grupo; en otras el alumnado aprende jugando o profundizando de manera individual en los contenidos teóricos. En otras palabras los estudiantes pueden comprender mejor el mundo que los rodea y cómo interactuar e intervenir en él de un modo más positivo. Este tipo de metodologías permiten asociar de una manera mucho más directa los intereses del alumnado con los contenidos del currículum, lo que incrementa notablemente su motivación e interés. Se fomenta la participación, el debate, la comunicación entre profesores y estudiantes y el pensamiento crítico. Permiten aprender a través de la indagación, el descubrimiento y la experiencia práctica. Se aprende a resolver problemas habituales en la vida de forma rápida y efectiva. Facilitan el a...
Tras la crisis del Covid-19 y el cierre de las escuelas se hizo evidente que las metodologías activas se adaptan particularmente bien a la formación no presencial.
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